Tratado sobre educación virtual y propuestas para mejorar la metodología

Desde la década pasada, la estrategia educativa virtual ha evolucionado notablemente. En la actualidad, las tecnologías no sólo permiten el intercambio de información especializada, también impulsan el desarrollo de nuevos métodos educativos que construyen un modelo similar a la educación presencial, pero con matices propios.

Lejos de ser un soporte o complemento de la educación clásica, el método virtual permite que el aula virtual sea una sala de investigación de gran actividad académica. Profesores, tutores y alumnos forman una comunidad estudiantil ávida de conocimiento; esta actividad no tiene los parámetros de un aula presencial, el modelo está basado en la capacidad de liderazgo del docente y en los altos niveles de responsabilidad del alumno.

Gestión del modelo educativoPara el desarrollo de la educación virtual, hay que tomar en cuenta cuatro aspectos, bases del buen manejo del modelo educativo:

Las políticas de Comunicación.
Participación complementaria del docente.
Alto nivel de responsabilidad estudiantil.
Contenido coherente y horizontal.

a) Las políticas de comunicación. Las políticas de comunicación son elaboradas por la dirección de la Casa de estudios. Su formulación está basada en las necesidades de comunicación surgidas entre la Universidad (docentes, tutores, facilitadores, personal administrativo, etc.) y el alumnado.

Esta corriente nace gracias al derrumbe de los enfoques autoritarios en educación, donde el profesor no permitía la interrupción o las sugerencias del alumno, y la comunicación era extremadamente vertical. Ahora, con los cambios en los parámetros comunicativos, la relación profesor-alumno giró 180º. No se permite la verticalidad, sino la horizontalidad en las comunicaciones.Cada mensaje destinado al alumno o a los miembros de la comunidad educativa debe guardar ciertos parámetros enmarcados en las políticas de comunicación y en la imagen que ésta desea proyectar. Estos códigos en el mensaje ayudarán a reforzar la imagen de la institución y no serán un impedimento para impulsar la comunicación horizontal entre las partes.

Algunos códigos pueden estar relacionados al carácter de una Universidad Católica (valores religiosos); del mismo modo, pueden estar basados en rasgos culturales, deportivos, históricos, etc. Ello irá formando una imagen sólida y común. Los alumnos se identificarán fácilmente con estos rasgos culturales y su sentido de pertenecia será mayor.Sobre este aspecto, en la educación virtual, el incentivo a pertenencia y comunidad debe ser mayor. Debido a que los alumnos no verán a sus compañeros y profesores durante un largo tiempo. Los mensajes usados para este fin deben ser incluyentes y motivadores. Del mismo modo, deben contener los códigos de comunicación planteados en las políticas de comunicación de la universidad (logotipos, firma, sello electrónico, etc.) y la informalidad de una conversación entre amigos. Esta forma de comunicación no sería posible, si las políticas de comunicación no son planteadas desde el inicio. Con el tiempo, este régimen comunicativo contribuirá a la formación de una comunidad, a reforzar los lazos de unión y a incrementar la fidelidad de los exalumnos.

b) Participación complementaria del docente. El comportamiento del profesor en el aula presencial y en el aula virtual es distinto. En el aula presencial, el profesor requiere un tiempo para explicar un tema, controlar una evaluación, inspeccionar ponencias, vigilar el comportamiento del alumnado, etc. En cambio, el aula virtual exige otras funciones: asesoría, planteamiento de teorías, inicio de discusiones, incentivo al trabajo grupal, entre otras. Ello, debido a que los materiales de estudio ya están dentro del aula virtual (material multimedia, audio, conferencia, video, texto). El profesor no pierde tiempo dictando la clase, ello se realiza previamente, se graba, se edita y se pone a disposición del alumno. Del mismo modo, el profesor no requiere leer un texto, el alumno debe leerlo ingresando a su aula virtual o leyendo el texto impreso enviado por la Universidad. El profesor tampoco controla un examen, el sistema informático lo hace de manera amigable y sencilla.

En el aula virtual, el profesor realiza más actividades de lo que podría hacer en el aula presencial por falta de tiempo y otros recursos. El profesor absuelve consultas, induce a la discusión, asesora de manera personalizada, plantea teorías, realiza experimentos grupales y añade más tiempo a las prácticas. Gracias a ello, el estudiante recibirá educación constante y sin restricciones de horarios.

El docente es un amigo que convoca, incluye, soluciona, plantea y promueve en forma constante y sin limitaciones de horarios. En cambio, en la educación presencial, el docente dicta, controla y utiliza un tiempo muy corto para escuchar y/o promover.

La teoría de la comunicación, incluye la comunicación horizontal como herramienta indispensable para la comprensión adecuada y rápida de lo enseñado. Sin ello, los contenidos de un programa de estudio estarían encerrados en cajas virtuales sin utilidad alguna. En ese sentido, la labor del docente, enmarcada en las políticas de comunicación de la institución, son importantes para lograr este fin.

c) Alto nivel de responsabilidad estudiantil. Para que el alumno estudie a través de Internet, requiere altos niveles de responsabilidad, eficiencia en el manejo de sus objetivos y una adecuada administración de su tiempo. Ello, debido a que la educación virtual no le impone horarios de clase, ni soluciones inmeditas a una hora determinada; por el contrario, la educación virtual otorga libertades para administrar tiempo y alcanzar objetivos.

En ese sentido, el alumno debe ser cooncsiente de la responsabilidad adoptada al inicio del curso. Su trabajo debe basarse en el cumplimiento de objetivos académicos (cinco días para el estudio del capítulo 1 y un día más para desarrollar el ejercicio). Un alumno que no administra su tiempo, no cumplirá los objetivos y abandonará el programa de estudios en poco tiempo.

Los voceros de la Universidad (el docente y el tutor) son los encargados de motivar al alumno de acuerdo a las políticas de comunicación establecidas al inicio del mismo. Del mismo modo, la universidad presume que el alumno está preparado para administrar trabajos y estudios grupales, participar en discusiones y más. Si el alumno no cumple estas características, difícilmente culminará el programa de estudios.

Cabe precisar que este alto nivel de responsabilidad no siempre es una costumbre fácil de arraigar. Muchos alumnos no cumplen con los requerimientos mínimos (lectura y análisis de los textos, audición de conferencias y talleres en los plazos señalados) y abandonan ràpidamente el programa de estudios. Las razones son muchas; el trabajo, la vida familiar, el cansancio y otras actividades. Para contrarrestar este aspecto negativo, los profesores y tutores deben motivar e inducir al alumno.

d) Contenido coherente y horizontal. Los contenidos que albergan los módulos de educación virtual son elaborados conjuntamente entre los docentes, el área informática y la oficina de imagen institucional. Los contenidos deben ser coherentes y estimulantes; deben acoger la visión del docente, bajo esquemas de comunicación modernos y fáciles de programar.

Este requerimiento es importante, ya que el sistema virtual no funciona como el método clásico. Los contenidos deben ser interactivos y requiere de un trabajo previo basado en la teoría de la comunicación (colores que comuniquen un estado de ánimo, diagramación moderna y atrayante, textos basados en la estrctura periodística, fotografía periodística, infografías, juegos en línea, etc).

Por ejemplo, es más estimulante presentar una conferencia enfocándolo desde la imagen del docente. Por otro lado, no será estimulante, si se presenta la conferencia como un paso más del método de estudio. Es un tema de enfoque y del modo de presentación. Si ello no se utiliza correctamente, puede generar desgano. Si los contenidos no están ordenados coherentemente generarán confusión. Por ello, la utilidad de Internet va más allá de colgar y enviar archivos a los alumnos. Su utilización debe estar basada en parámetros de comunicación que logren motivar al alumno y ayudarlo a encontrar los contenidos de manera rápida y sin complejos. Allí radica el éxito de un programa de educación virtual.