Semiología en épocas de guerra

Desde la Primera Guerra Mundial hasta la guerra en Irak. Cómo ha evalucionado la semiología y cuáles son los usos que le dan los gobiernos para manipular la sicología de masas. Además, qué tan útil es para mejorar las campañas de comunicación de las empresas.


A diferencia de la imagen corporativa, la imagen país contiene más elementos cognitivos que dificultan su unificación y por ende, una propuesta coherente que permita posicionar una idea(s) global de las bondades de un país.
Sobre este tema, las experiencias más interesantes están relacionadas con confrontaciones bélicas. Por ejemplo, es destacable la semiología referida a la Primera Guerra Mundial-PGM (1914-1918). Antes de ella, no hay estudios importantes; salvo algunas reflexiones sobre las guerras napoleónicas y su relación con la prensa escrita. En cambio, luego de la guerra el estudio de este tema se multiplica desde distintos enfoques.

Los países que estuvieron involucrados en esta confrontación, desarrollaron, de manera aislada, propaganda destinada a influir en las masas de sus respectivos países. En ese campo, los aliados eran expertos en crear información y difundirlo por medio de volantes, panfletos, afiches, boletines, artículos periodísticos, etc.

El estilo de estos anuncios refleja el carácter iconográfico de la época. Los dibujos planos y el lenguaje de viñetas provienen de la influencia del comic de principios de siglo. Sin embargo, el mensaje de los anuncios se aleja del carácter cándido que dio origen a The Yellow Kid.

Los temas de los afiches provocan miedo, zozobra y desesperanza. El color rojo y negro (sangre y oscuridad), viene acompañado de destrucción y fuego. Cada imagen tiene los rasgos característicos del oponente en pie de lucha. El enemigo siempre es más grande, tiene más fuerza y sus rasgos son deformados para hacerlos monstruosos.

Evidentemente se busca manipular psicológicamente a la población, infundir miedo en los ciudadanos. El régimen sabe que un país temeroso es fácilmente manejable. Los ciudadanos se unirán, estarán a favor de la guerra, producirán más, donarán sus riquezas y hasta enviarán a sus hijos a morir por su país. Instintivamente, el pueblo tratará de evitar la sangre y la oscuridad que grafican los afiches.


La Segunda Guerra Mundial

En la Segunda Guerra Mundial la semiología fue más especializada. El ejemplo más interesante ocurre en Estados Unidos. Los semiólogos utilizaron dos elementos nuevos para manipular la información: la imagen en movimiento y algunas teorías del psicoanálisis.

Mientras que la imagen en movimiento le daba más credibilidad a la información, el mensaje subliminal buscaba reforzar ideas en los actos primarios del ciudadano. Un ejemplo que combinaba ambas herramientas fueron los dibujos animados. En esta línea se encuentran: Any Bonds Today? (1942) donde Bugs Bunny y sus amigos promueven la venta de bonos del gobierno para apoyar la guerra; Herr meets Hare (1945) donde Bugs Bunny ridiculiza a Hitler; Daffy -The Commando (1943) (Pato Lucas contra los Nazis); Der Fuehrer’s Face, donde el Pato Donald soñaba que se encontraba viviendo en la Alemania Nazi.



Hay otros cortos interesantes; la finalidad de ellos era ridiculizar al enemigo. Algo distinto a lo que ocurría a principios de siglo, época en que el enemigo era más fuerte y peligroso. Se entiende que el contexto económico era distinto; en 1914 Estados Unidos entraba a su depresión económica, sus recursos eran bajos y tenía muchas razones para pensar en una derrota; en cambio en 1942 su confianza económica ayudó a crear nuevas formas de propaganda que secuestraba la realidad objetiva de la familia americana y señalaba a soldados alemanes alienados, torpes e ilusos.

El primer dibujo animado referido a la Segunda Guerra Mundial es un hito que resalta el carácter propagandístico de la época: Saboteadores Japoneses (1942), es la suma de todos los miedos del americano y el engrandecimiento de su máximo superhéroe, Superman. En la historia, espías japoneses secuestran un avión americano para estrellarlo en una gran ciudad llena de rascacielos. Superman reduce a los secuestradores y logra salvar a la ciudad. En septiembre de 1942, cuando se estrenó el dibujo, nadie imaginó que 59 años después, también en septiembre, dos aviones se estrellan en las torres gemelas de Nueva York.

Lejos de ser una trama simple, este cortometraje pasó a la historia por los símbolos racistas que pregonaba. Los japoneses eran dibujados con los dientes sobresalidos. Años después, los guionistas de Popeye, el Marino utilizan el mismo tono para ridiculizar a los nipones (Popeye Vs. los japoneses y Popeye Spinach fer Britain)




La ecuación de la vida moderna


En la actualidad la semiología es abordada en todas las universidades dedicadas al estudio de la comunicación de masas y a la sociología. Este manejo impulsó el desarrollo de nuevas técnicas semiológicas que son consideradas ecuaciones matemáticas para un mundo más complejo. Desde este punto de vista; para alcanzar los objetivos de una guerra, no sólo es necesaria la publicación de afiches, periódicos o dibujos animados; ahora es indispensable el control permanente de líderes de opinión y cadenas de noticias; se requiere la realización de documentales, películas taquilleras, creación de héroes reales y difusión de información “informal”.

La necesidad de utilizar otros medios hace referencia a la complejidad del mundo globalizado. Un gobierno no sólo necesitaba la opinión favorable de su país; ahora requiere la opinión favorable del mundo. Para lograrlo, vale todo.

Aunque no está probado, se cree que el documental de Orson Wells, Man Who Saw Tommorow (1982) que trata sobre las profecías de Nostradamus, preparó a la población americana para las futuras guerras contra los países Árabes. Parte del documental hace referencia a un poderoso hombre que destruiría una importante ciudad; las imágenes del documental hacen referencia a Nueva York.

Años después, luego del ataque a las torres gemelas (11 de sep. del 2001), el sistema de propaganda de Estados Unidos se encargó de infundir miedo en la población, tal como se hizo a principios de siglo. Cabe destacar que era el mejor momento para la manipulación. La población había experimentado un ataque de dimensiones apocalípticas y estaba dispuesta a apoyar cualquier invasión. Convencerla fue muy fácil. Se volvió a propalar el documental de Orson Wells; se inventaron noticias de correspondencia infectada con poderosos virus, se inició a gran escala las amenazas de bombas en varias zonas públicas, se decretó alerta naranja y roja en diferentes Estados. Todo ello fue suficiente para que el congreso aprobara la invasión y para que la opinión pública esté a favor de la misma.

Entre las técnicas de manipulación usadas se encuentra el lenguaje de la redacción periodística. Esta herramienta disfrazar algunas noticias antes de ser difundidas. Cuando la CNN informó sobre los bombardeos en Irak, añadía las siguientes palabras a su redacción: “fuego amigo (disparos de la coalición) destruyó blanco de oportunidad (zonas que probablemente eran bastiones terroristas)”; “el bombardeo en la capital causó daños colaterales (heridos civiles)”, “los aliados de la buena voluntad (España, Inglaterra y EEUU) ingresaron a la ciudad en busca de terroristas” “El gobierno del mal (gobierno de Iraquí) mantiene esclavizada a su población”.

Para nadie es un secreto, que los preparativos para invadir Irak (2003) estuvo fomentado por actos psicosociales (sobres bomba, amenazas de atentados, etc.). La finalidad era ganar los favores de la opinión pública. Posteriormente, se descubrió que ningún hecho fue real.

Este lenguaje alimentó las noticias de muchas agencias internacionales; al inicio la cantidad de información fluía tan rápido que los periodistas no se percataban del lenguaje oculto que llegaba a las redacciones. En otros casos, había una evidente colusión entre los medios y el gobierno.

Los niños tampoco se salvaron de la manipulación. En diversos períodos del año 2003, Cartoon Network, el canal de dibujos animados con mayor presencia en América, difundió cortos sin programación, historias casi fotográficas, animaciones sin título y sin género relacionado a la guerra. Los adultos no notaron la diferencia; pero caló mucho en los niños. Uno de los cortos que pude observar con detenimiento, pero que me fue imposible grabar lo llamo “talibanes”. Este corto, de aproximadamente 15 a 20 segundos, hace referencia a un hombre de piel oscura, con rasgos similares al de un simio, con abundante vello facial y con turbante blanco que llegaba del cielo a destruir edificios enteros, los cuales caían de la misma forma como lo hacían las torres gemelas. La voz en off advertía la llegada de varios personajes similares, la destrucción que provocarían y la necesidad de estar preparados. Cuando el corto culminaba, no aparecían horarios, héroes, fechas ni nombres.

Un menor de edad, que había presenciado los acontecimientos del 11 de septiembre, encontraría fácilmente la relación con el dibujo animado. Obviamente, sus primeras impresiones no serían críticas, sino netamente emocionales. No conozco los objetivos iniciales de esta manipulación; sin embargo, puedo ensayar algunas teorías que pueden vislumbrar este tema. Es probable que las deducciones inocentes de los niños hayan ayudado a definir la opinión de los padres con respecto a la guerra; por otro lado, aunque lo considero machiavelico, es probable que el gobierno esté preparando psicológicamente a futuros solados.


El graffiti latinoamericano

Aunque las guerras en Latinoamérica no tuvieron las dimensiones que tuvieron las guerras mundiales, sí utilizaron algunas técnicas de propaganda que complementaron sus objetivos bélicos.

Cuando el Reino Unido, con Margareth Tacher al frente, se enfrentó con Argentina por las islas Malvinas, el país bonaerense puso en marcha su aparato propagandístico en Latinoamérica para ganar algunos aliados. En 1995 Ecuador aprovechó su acercamiento a los medios de comunicación para instalar un centro de información de la guerra del Cenepa contra Perú. Ello ayudó al país ecuatorial a ganar la opinión pública internacional; en Perú la propaganda fue interna y hubo una débil repercusión internacional. Fue sobrecogedor el montaje que hizo el gobierno peruano para informar sobre la toma del Cenepa. Un periodista llegó a un supuesto lugar que era el Cenepa; cosa poco creíble porque el verdadero lugar tenía tres mil soldados ecuatorianos y dos mil soldados peruanos en pleno enfrentamiento.

Luego de obtener el poder, los sandinistas iniciaron un trabajo de propaganda en su país. Pero no sirvió de nada, su revolución fue un fracaso en todo sentido.

En Venezuela, Hugo Chávez tiene una interesante forma de propaganda que utiliza el grafitti. El lenguaje de los mensajes es muy popular y está combinado con técnicas psicológicas que son muy útiles para reforzar la idea de un líder único en el país. El rostro de Chávez se ha convertido en un icono; las imágenes invitan al ciudadano a mirar a través de sus ojos, a alcanzarle una bandera, a tomar su mano o a armar la pieza del rompecabezas que falta. Este tipo de escenarios sólo pueden ser planteados por semiólogos expertos en propaganda.

Como conclusión, debo destacar que la semiología sigue reinventándose. Es un cuerpo llano a la evolución. Las excentricidades del mundo moderno, al igual que sus complejos y dificultades ayudan a crear nuevas formas semiológicas destinadas a la manipulación. Eso irá en estrecha relación a los niveles de conocimiento de la población y a la capacidad de la técnica de llegar a más personas al mismo tiempo. De igual forma, siempre existirá una masa proclive a la manipulación y personas capacitadas para manipularlas.

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